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viernes, 25 de abril de 2008

Desaladoras, agua y energía

Hola de nuevo a todos. Hace ya una semana que no encontraba tiempo para escribir algo con más sustancia en esta página. Ocupaciones varias (master, despacho,...)y un poco de falta de sueño, me han tenido apartado de la sección de creación de nuevas entradas del blog. De todas formas, esta página está abierta a colaboraciones de todo tipo, siempre que tengan al menos un mínimo de calidad

En fin, hoy hablaremos de un tema que no es estrictamente energético, pero que he descubierto hace poco que tiene una relación importante con la generación de energía y las emisiones de CO2. Este es el asunto de las plantas de desalación.

A día de hoy con la crisis de la sequía en Barcelona y el "mini-trasvase" del Ebro, nos podemos preguntar qué es lo que ocurrió con el programa de desaladoras prometido por el ejecutivo Zapatero cuando ganó las elecciones de 2004 y canceló el trasvasé del Ebro que el anterior gobierno del PP tenía previsto ejecutar.

El plan AGUA de Cristina Narbona (anterior ministra de medio ambiente) consistía en la construcción de 25 plantas desaladoras, de las cuales sólo se han construido 9 plantas y se ha ampliado la de Alicante I en cuatro años, lo que quiere decir que sólo se ha cubierto la producción de 265 hectómetros cúbicos de agua desalada frente a los 713 prometidos en dicho plan y con los que se pretendía sustituir al tan traído y polémico trasvase del Ebro.




Aparte de que, obviamente, el plan AGUA ha fracasado como un sustitutivo al trasvase del Ebro, tenemos que tener en cuenta las implicaciones que tiene el proceso de desalación del agua del mar en cuanto al consumo de Energía y las emisiones de C02 a la atmósfera.

En este sentido, ya de por sí las plantas de desalinización emiten C02, a pesar de que existen ya nuevas tecnologías de plantas que no emiten CO2. Sin embargo, los detractores de las desaladoras dicen que el C02 lo emiten las centrales eléctricas que abastecen de electricidad a las planta, las cuales para el proceso de desalación necesitan consumir una enorme cantidad de Energía. De esta forma, los datos apuntan a que el trasvase de agua exige entre un 60 o 70% menos de consumo de energía que las desaladoras, de la siguiente manera, según Alberto Comos, Director de la Fundación Agua y Progreso de la Comunidad Valenciana:

  • La desaladora de Alicante I consume 5 kW/hora.
  • El trasvase del Ebro hubiese requerido 2´1 KW/hora

Los que están a favor de las desaladoras argumentan que no existiría problema alguno si se utilizase sólo energías renovables para alimentar a dichas instalaciones. Esto tiene una serie de desvantajas:

  • Las renovables no están suficientemente desarrolladas. Además, necesitarían de la construcción de plantas convencionales de producción de energía para cubrir la irregularidad de suministro que supone a menudo estas fuentes de energía (que el viento deje de soplar, por ejemplo).
  • Elevaría extraordinariamente el precio del hectómetro cúbico de agua ya que, como es bien sabido, las renovables son retribuidas o bien mediante una tarifa regulada muy ventajosa, o bien con una prima añadida al precio de mercado.

Otra de las opciones que se han planteado es recurrir a las nucleares. Este nos introduciría en un debate muy complejo que ya hemos tratado anteriormente. Además, no es una opción que haría especialmente ilusión a los ecologistas.

En resumidas cuentas, las desaladoras no solucionarán el problema del agua en España y, además, contribuirán a cambio climático mediante la emisión de C02 y a que España no pueda cumplir Kyoto. Sin embargo, también es cierto que las desaladoras son una de las herramientas, junto con los trasvases y las medidas de ahorro de agua, para solucionar el problema de la gestióndel agua en nuestro país.


3 comentarios:

Iria dijo...

Ok a la entrada y su contenido.
Quizás la carencia más que otra cosa sea en el campo de la "Tecnología Medioambientalmente Responsable".
La cuestión que me suscita la entrada es al respecto del trasvase: hasta que alguien me convenza de lo contrario estoy en contra del trasvase. Soporto las últimas decisiones del ejecutivo al respecto de hacer traslados de X metros cúbicos para situacines de emergencia, solidaridad para estos casos, ok.
Pero, quitar agua allí donde la naturaleza quiso ponerla para regar por inundación cultivos, o cultivar producciones de regadío en zonas de secano por la simple razón de que el sol es macanudo, no me parece solidaridad entre territorios, más bien abuso y comodidad en un sitema de vida.
Sin comentarios a piscinas, Marina D'or, golf, SPA's y balnearios artificiales. Es dificil tenerlo todo (sol y agua) y a veces, injusto.

Pedro Gómez Ibarguren dijo...

Buenos días Iría. Muy interesante tu entrada. Daría para un largo debate que excedería del formato de este blog.

En fin, como digo en la entrada, ni las desaladoras ni el trasvase son la solución por sí mismas al problema del agua. El problema de España es que hay zonas con agua y zonas que carecen de ella y que debe existir solidaridad entre las mismas. No me parece muy convincente el argumento de que las zonas sin agua deben adaptarse a la situación. Eso en parte es cierto, pero hay que tener en cuenta que el hombre es un animal que altera el medio ambiente a sus necesidades. Y no sólo somos nosotros, sino también las hormigas, las abejas, los castores, etc... Siguiendo tu argumento también se podría decir qué por qué se hace una presa hidráulica si estamos llevando a cabo una concentración no natural de agua, o por qué agujereamos una montaña para hacer un túnel, etc...

En definitiva, creo que los recursos hay que gestionarlos, el ahorro del agua, las desaladoras, es un medio, y también los trasvases, siempre que nos aseguremos que el coste medioambiental no es inasumible.

Iria dijo...

Por eso ya no se hacen presas ni grandes hidraulicas en España.
¿Conoces el Delta del Ebro? es un espacio natural único en España con flora y fauna propias. Si se hace el trasvase propuesto en un primer momento este paraje se destruye.
De todas maneras, hablamos casi de lo mismo: aceptamos trasvases por necesidad y solidaridad teniendo en cuenta y valorando el coste medioambiental.